Las llantas no se gastan parejo. Rotarlas a tiempo reparte el desgaste y te da más kilómetros.
En la mayoría de vehículos, las llantas de un eje se gastan distinto a las del otro: las de tracción y las de dirección sufren de forma diferente. Si nunca las rotas, unas se acaban mucho antes que otras.
Rotar es cambiar las llantas de posición siguiendo un patrón, para que todas se desgasten parejo. El resultado: más kilómetros útiles del juego completo y un cambio más uniforme cuando toca reemplazar.
Una buena frecuencia es cada 8.000 a 10.000 km, o cuando notes desgaste disparejo. Aprovecha la rotación para revisar presión, profundidad de labrado y estado general.
En flota, la rotación es parte del plan de mantenimiento: bien programada, baja el costo por kilómetro y aprovecha mejor cada carcasa para un futuro reencauche.
¿Te quedó una duda sobre tu caso puntual? El asistente con IA de Remerca te responde en el chat, las 24 horas, y te ayuda a elegir la llanta correcta.
